5 pasos para ayudar a los niños y niñas frente a las crisis.

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Nuestro país está reviviendo situaciones y dolores antiguos. Está despertando y estamos revolucionando el poder político actual. Existe desinformación y miedo respecto a los acontecimientos actuales e incertidumbre ante un futuro oscuro. Como adultos, es nuestro deber otorgar bienestar de los más pequeños y explicarles de manera simple y cariñosa lo que sucede, para darles esperanza en este caótico momento.

 

¿Qué hay que hacer con niños entre 6 y 10 años?

Los niños son especialmente sensible a entender, pero sobre todo a malinterpretar. Lo primero es cómo se expresan los adultos frente a ellos y qué les están transmitiendo, si existe miedo o angustia y cuales serán los mensajes verbales tranquilizadores que se le ofrecen.

• Contener: Atiende y registra los miedos del niño, pero responde siempre que pueda a sus pensamientos e intenta, si puedes, no dejarte contagiar por la elevada emocionalidad del niño. El contacto corporal con el niño te ayudarán en estas tareas.

• Calmar: trata de hablarle en voz baja, suavemente. Procura ofrecerle motivos y razones para que se tranquilice. Trata de buscar alguna situación previa, en la que el niño también tuvo miedo, y hazle ver que pudo controlar su miedo. No le responsabilices de sus miedos, diciéndole que si se calma todo irá mejor. Posiblemente eso no sea cierto.

• Informar: háblale con un lenguaje adecuado a su edad. Explícale el suceso de una forma simple y honesta, sin minimizarlo, pero tampoco exagerando sus consecuencias. Pon especial esmero en que el niño pueda entender cuáles van a ser los siguientes pasos. Trata de responder todas sus preguntas: es importante mantener al niño informado sobre cualquier problema que le afecta directamente.

• Normalizar: ayuda al niño a explicar cómo se siente, poniendo nombre a sus emociones (muchas veces los sentimientos son compartidos con los adultos). Díle que está muy bien expresar los sentimientos, pero no le fuerces a hacerlo. Posiblemente, el niño reaccione con irritabilidad y/o agresividad. No hagas ver que no lo notas: dile con suavidad que comprendes que está asustado o enfadado, pero que poco a poco tiene que intentar no estar enfadado.

• Consolar: anima al niño a que dibuje o juegue acerca del suceso (le ayudará y así entenderás cómo el pequeño ha entendido lo sucedido). Procura mantener al máximo las rutinas familiares. Busca un buen equilibrio entre momentos de distracción y otros en los que afrontar lo que ocurre. En la medida de lo posible, permítale hacer tareas productivas y apropiadas a su edad.

 

 

¿QUÉ REACCIONES PODEMOS ESPERAR CON NIÑOS DE 6 A 10 AÑOS?

Las reacciones más frecuentes que podremos observar durante e inmediatamente después de un incidente crítico son:

• Mostrarse más callado o agitado de lo normal

• No hablar en absoluto: se mantiene en silencio ya que tiene dificultad para expresar lo que está molestándole.

• O la tendencia opuesta: demandar de forma constante información sobre lo ocurrido, en concreto sobre detalles sin importancia del incidente crítico

• Sentir un miedo generalizado: de estar solos y de separarse de sus cuidadores principales

• Sentir incertidumbre respecto a su seguridad. Suelen aparecer muchas preguntas acerca de diversos supuestos: ¿morirán sus padres?; ¿quién le cuidaría entonces?; ¿volverá a la escuela?, etc.

• Perder autonomía, volviendo a estados de desarrollo previos: chuparse el dedo, orinarse en la cama, hablar como un niño pequeño, necesidad de que lo cojan en brazos, etc.

• Presentar alteraciones del sueño: miedo a estar solo de noche, pesadillas, levantarse asustado, etc.

• Tener pensamientos, preguntas y a veces sueños reiterados acerca de la muerte.

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